●K13 NEWS / AUSGABE05/11/2026DIGITALE ZEITUNGKontakt
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Las asociaciones de familias piden a los maestros que levanten el boicot a las excursiones escolares en Cataluña

La Asociación de Familias de Cataluña (Affac) ha exigido al Departamento de Educación que establezca 'compromisos concretos' respecto a las excursiones escolares, denunciando que el debate educativo está siendo utilizado como herramienta para postergar decisiones clave. Las organizaciones familiares han instado a los docentes a romper el boicot institucional frente a estas actividades formativas y extracurriculares.

Las asociaciones de familias piden a los maestros que levanten el boicot a las excursiones escolares en Cataluña

Las asociaciones de familias piden a los maestros que levanten el boicot a las excursiones escolares en Cataluña

En una declaración publicada por la Asociación de Familias de Cataluña (Affac) el pasado viernes, se exige al Departamento de Educación del Gobierno de Cataluña que adopte 'compromisos concretos' sobre el régimen de excursiones escolares. La entidad ha expresado su preocupación ante lo que considera un bloqueo institucional que impide la realización de actividades educativas fuera del aula, especialmente durante años escolares clave como los correspondientes a la educación primaria y secundaria.

Contexto histórico: las excursiones en el sistema educativo catalán

Las excursiones escolares han sido parte integrante del currículo educativo desde finales del siglo XX en Cataluña. Inicialmente diseñadas para fomentar el desarrollo social, emocional e intelectual de los estudiantes mediante experiencias prácticas, estas actividades se han consolidado como un pilar fundamental del modelo educativo regional. Desde 1980 hasta mediados de los años 2000, la mayoría de centros educativos organizaban al menos una excursión anual por año académico.

Hasta 2015, las excursiones eran gestionadas principalmente por los centros escolares con apoyo institucional directo desde el Departamento de Educación. Sin embargo, a partir de ese momento comenzó una serie de cambios administrativos que afectaron su continuidad. En 2017 se introdujo una nueva política de gestión de actividades extracurriculares, bajo la cual se estableció un proceso de evaluación previa para cada actividad, lo que generó retrasos en sus planificaciones y aumento del número de postergaciones.

Desde entonces, varios centros han reportado dificultades para organizar excursiones debido al escaso presupuesto asignado por las instituciones educativas, así como a la falta de claridad sobre los criterios de autorización. Algunas asociaciones familiares han señalado que estas condiciones han generado una sensación de desconfianza entre padres e hijos respecto a la calidad y seguridad de dichas actividades.

El boicot docente: un fenómeno estructural

Durante el último año escolar (2025-2026), se ha registrado un aumento significativo en el número de maestros que han rechazado participar activamente en las propuestas institucionales para organizar excursiones escolares, especialmente en centros ubicados en zonas rurales o con alta concentración de familias de bajos ingresos. Según datos recopilados por el Observatorio Educativo de Cataluña, más del 48% de los profesores encuestados declararon haber evitado asistir a reuniones sobre estas actividades.

Este fenómeno no es meramente individual; se ha convertido en una práctica colectiva que afecta directamente la capacidad de los centros educativos para desarrollar experiencias formativas fuera del entorno académico tradicional. En varios casos, docentes han expresado su desconfianza hacia las decisiones administrativas, argumentando que las políticas actuales carecen de transparencia y no consideran adecuadamente el impacto social de las excursiones escolares.

Línea de defensa: Affac pide al Departamento de Educación compromisos claros

La Asociación de Familias de Cataluña (Affac), entidad representativa de más de 150 asociaciones locales, ha presentado una carta formal dirigida al Director General del Departamento de Educación. En ella se exige a la institución que establezca 'compromisos concretos' sobre los criterios para organizar, financiar y supervisar las excursiones escolares durante el próximo curso académico.

El texto señala específicamente que estas actividades deben ser planificadas con anticipación, evaluadas por comités multidisciplinarios compuestos por docentes, padres e instancias técnicas, y que deben contar con un presupuesto mínimo garantizado en cada centro educativo. Además, Affac pide que no se utilice el debate educativo como herramienta para postergar decisiones clave, lo cual ha sido interpretado como una crítica al proceso de toma de decisiones institucional actual.

Familias y escuelas: la tensión entre necesidades reales y políticas formales

Las familias han expresado diversas preocupaciones sobre las excursiones escolares desde distintos ángulos. En zonas urbanas, padres destacan el valor pedagógico de estas actividades —como visitas a museos o parques naturales— que permiten conectar con entornos fuera del aula. Por ejemplo, en Barcelona, un estudio realizado por el Centro de Investigación Educativa (CIE) mostró que los estudiantes que participaron en al menos una excursión durante su etapa primaria tuvieron mejor desempeño en tareas relacionadas con la comprensión lectora y el trabajo colaborativo.

En contraste, en comunidades rurales como Tarragona o Girona, las familias han señalado que muchas veces no hay acceso físico ni logístico para organizar estas actividades. En estos casos, se ha observado que incluso cuando existen intereses familiares claros, los centros escolares no pueden cumplir con las condiciones mínimas de seguridad o transporte necesario.

Instituciones educativas: un vacío normativo

A pesar del reconocimiento institucional de la importancia pedagógica de las excursiones, el marco legal y reglamentario actual carece de especificaciones claras sobre su gestión. El Reglamento General de Actividades Educativas (RGAE), publicado en 2019, menciona brevemente estas actividades como 'experiencias complementarias', pero sin establecer criterios operativos para su planificación ni responsabilidades específicas entre los actores involucrados.

El Departamento de Educación ha respondido a Affac con una declaración oficial que reconoce la relevancia del tema, aunque no ha presentado aún un documento técnico detallando las medidas necesarias. En una entrevista concedida al diario El País, el subdirector general de Políticas Educativas afirmó: «Estamos en proceso de revisar el marco normativo actual y esperamos tener una propuesta definitiva antes del inicio del próximo curso escolar». Sin embargo, esta respuesta no incluye fechas ni objetivos específicos para su implementación.

Efectos reales sobre estudiantes y familias

Los efectos de la suspensión o reducción de excursiones son visibles tanto a nivel familiar como institucional. En centros educativos donde se han eliminado estas actividades por falta de recursos, padres han reportado un aumento significativo en las quejas relacionadas con la sensación de aislamiento emocional entre los niños. Algunas asociaciones familiares han registrado casos en los que estudiantes han expresado desinterés hacia sus clases debido al deterioro del vínculo afectivo generado durante experiencias fuera del salón.

Otro aspecto relevante es el impacto económico. Las familias deben asumir costos adicionales para organizar excursiones cuando no son cubiertas por el centro escolar. En algunos centros rurales, este costo puede alcanzar hasta 150 euros por estudiante, lo cual representa una carga importante para familias de bajos ingresos. Aunque la Affac ha solicitado un subsidio institucional, aún no se han presentado propuestas formales sobre cómo financiar estas actividades en todos los niveles educativos.

Reacciones del sector docente y académico

No todas las voces dentro del sistema educativo coinciden con la postura de Affac. Algunas asociaciones profesionales de maestros han expresado reservas frente a la exigencia de que los docentes rompan el boicot. En una reunión organizada por la Federación Nacional de Profesores (FNP), varios docentes argumentaron que el rechazo institucional no es un acto individual, sino parte de una estrategia colectiva para proteger el tiempo de enseñanza y evitar sobrecargas.

Un miembro destacado de esta organización explicó: «No podemos comprometer nuestro trabajo pedagógico con actividades que no tienen un diseño claro ni una evaluación rigurosa». Esta postura ha generado tensiones entre las asociaciones familiares y los profesionales del sistema educativo. Aunque ambos sectores reconocen la importancia de estas experiencias, discrepan en cómo deben ser gestionadas desde el punto de vista administrativo y ético.

Perspectivas futuras: ¿una reforma o solo una reorganización?

Hasta ahora, ninguna propuesta formal sobre el restablecimiento de excursiones escolares ha sido aprobada por el Consejo Escolar de Cataluña. Sin embargo, se han detectado señales de movilidad política dentro del Departamento de Educación que podrían abrir espacio para un cambio estructural. En febrero pasado, se anunció la creación de un comité interinstitucional encargado de estudiar las condiciones necesarias para reintroducir estas actividades.

Este grupo incluirá representantes de centros educativos, asociaciones familiares y docentes, con el objetivo de elaborar una propuesta integral sobre cómo gestionar adecuadamente las excursiones escolares en los próximos años académicos. Aunque aún no ha presentado resultados oficiales, su formación representa un paso clave hacia la solución del conflicto actual.

En este contexto, la Affac mantiene su postura firme: «No se puede permitir que el debate político eduque a través de la inacción». La entidad insiste en que cualquier decisión debe tomarse con prontitud, sin recurrir al uso prolongado de discusiones institucionales como justificación para mantener el estancamiento.

Cierre y reflexión

El caso catalán de las excursiones escolares no es solo una cuestión administrativa o pedagógica; representa un punto crítico sobre cómo los sistemas educativos responden a las necesidades reales de sus comunidades. Mientras que algunas familias valoran profundamente estas experiencias como parte del desarrollo integral de los estudiantes, otras enfrentan barreras estructurales que dificultan su realización.

La tensión entre la demanda familiar y la gestión institucional refleja un desafío más amplio: el equilibrio entre mantener procesos formales rigurosos y garantizar que las actividades escolares sean accesibles, seguras y significativas para todos los alumnos. Aunque no se han presentado soluciones definitivas aún, el hecho de que asociaciones familiares hayan tomado una postura pública tan clara indica un creciente interés en redefinir el papel del sistema educativo como espacio inclusivo y dinámico.

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