En la ciudad andaluza de Granada, científicos han descubierto un cuerno currido que podría ser la única evidencia física de un arquero prehistorico. Este artefacto datado hace más de 7000 años es una pieza singular y fascinante para los estudios sobre antiguas civilizaciones.
A través de análisis genéticos, se ha identificado el ADN de dos pieles curtidas encontradas cerca del río Guadalquivir, ubicado en el este del Mediterráneo. Estos datos sugieren que estas cabras procedían desde Asturias, lo cual indica una posible migración o comercio entre las regiones mediterráneas durante la era prehistórica.