●K13 NEWS / EDICIÓN05/11/2026PERIÓDICO DIGITALContacto
K13 NEWS / MUNDO
MUNDO / K13 NEWS

Los nefrólogos detectan en las consultas un 27% de obesidad oculta: el índice de masa corporal dificulta el acceso al tratamiento

Un estudio realizado por nefrólogos revela que cerca del 27 por ciento de pacientes en consulta presentan obesidad oculta, una condición no identificable mediante el Índice de Masa Corporal (IMC), lo cual limita su diagnóstico y tratamiento adecuado. Aunque el IMC es ampliamente utilizado como herramienta clínica, sus límites han sido evidenciados en contextos reales de atención médica.

Los nefrólogos detectan en las consultas un 27% de obesidad oculta: el índice de masa corporal dificulta el acceso al tratamiento

Introducción: El límite del índice de masa corporal

En las consultas médicas, los nefrólogos han comenzado a observar un fenómeno creciente que desafía la validez universal del Índice de Masa Corporal (IMC) como medida para evaluar el estado nutricional de pacientes. Según una publicación reciente en El País, cerca del 27 por ciento de personas que acuden a centros especializados en enfermedades renales presentan obesidad oculta —una condición en la cual se acumula grasa adiposa sin que el IMC lo detecte adecuadamente.

Este hallazgo no es meramente anecdótico, sino parte de un análisis clínico sistemático realizado durante años en hospitales públicos y privados de España. Los nefrólogos, quienes estudian las funciones del sistema urinario y su relación con condiciones metabólicas como la hipertensión o los trastornos del azúcar en sangre, han notado una discrepancia entre el peso corporal registrado y la cantidad real de tejido adiposo presente en pacientes.

Cómo funciona el IMC: una herramienta útil pero limitada

El Índice de Masa Corporal se calcula mediante la fórmula: peso (en kilogramos) dividido por la altura al cuadrado (en metros). Este indicador ha sido ampliamente adoptado desde mediados del siglo XX como método rápido para clasificar si un individuo está dentro o fuera del rango normal de peso. Aunque es simple, su utilidad depende fuertemente de las características físicas y metabólicas de cada persona.

La mayoría de los estudios clínicos que han validado el IMC lo hacen bajo supuestos generales sobre distribución corporal uniforme. Sin embargo, en personas con mayor acumulación de grasa visceral —especialmente en la región abdominal—, este índice puede subestimar significativamente el riesgo cardiovascular y renal. En estos casos, el cuerpo almacena más grasa en tejidos internos que no se refleja directamente en el peso registrado.

Caso práctico: un paciente sin diagnóstico claro

Un ejemplo documentado por El País describe a una mujer de 45 años que acude a una consulta nefrológica por problemas renales recurrentes. Su IMC indica un valor dentro del rango normal (entre 18.5 y 24.9), pero su perfil metabólico revela niveles elevados de triglicéridos, presión arterial alta e inflamación sistémica. La evaluación detallada mediante imágenes médicas —como resonancias magnéticas— muestra una acumulación significativa de grasa abdominal.

Este caso ilustra cómo el IMC puede dar lugar a falsas conclusiones sobre la salud general de un paciente. Aunque no es un diagnóstico definitivo por sí solo, este tipo de desviaciones entre datos físicos y biométricos son cada vez más comunes en poblaciones urbanas con estilos de vida sedentarios o alimenticios poco equilibrados.

La obesidad oculta: definición y consecuencias

La obesidad oculta se refiere al estado en que una persona tiene niveles elevados de grasa corporal sin presentar un IMC fuera del rango normal. Esta condición fue identificada científicamente a principios del siglo XXI como parte de la evolución de enfermedades metabólicas, especialmente en contextos donde el peso no es un indicador fiable de riesgo cardiovascular.

Estudios publicados por instituciones médicas europeas han demostrado que personas con obesidad oculta tienen hasta un 30 por ciento más de probabilidades de desarrollar insuficiencia renal crónica y hipertensión arterial sistémica. Además, su metabolismo se ve afectado: niveles elevados de resistencia a la insulina, aumento de factores inflamatorios y disfunción del sistema endocrino son comunes entre estos grupos.

Evidencias clínicas en centros nefrológicos españoles

El análisis realizado por el equipo de nefrólogos mencionado en El País, que incluye datos recopilados desde 2018 hasta 2026 en más de 5.000 pacientes atendidos en hospitales públicos de Madrid, Barcelona y Valencia, revela una tasa promedio de obesidad oculta del 27 por ciento en mujeres y del 34 por ciento en hombres.

Los investigadores destacan que esta cifra no es uniforme entre regiones ni edades. En zonas urbanas con alta densidad poblacional y acceso limitado a servicios nutricionales o de educación sobre alimentación, el riesgo aumenta considerablemente. Además, se observó un incremento progresivo desde los años 2015 hasta la actualidad, lo cual sugiere una tendencia epidemiológica clara.

Límites del IMC: ¿por qué falla?

El IMC no considera factores clave como la distribución corporal, la composición muscular, la edad o las condiciones fisiológicas individuales. Por ejemplo, una persona con músculo abundante puede tener un peso alto y un IMC elevado, pero sin obesidad real; al contrario, alguien que es más delgado en apariencia podría acumular grasa visceral de forma significativa.

Otra limitación está en el uso del IMC para grupos específicos. En pacientes mayores de 60 años, por ejemplo, se ha demostrado que el valor predice mal el riesgo metabólico debido a cambios naturales en el metabolismo corporal. Asimismo, en personas con enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 o hipotiroidismo, la relación entre peso y salud no sigue patrones lineales.

Impacto clínico: consecuencias reales

Cuando los médicos dependen exclusivamente del IMC para evaluar condiciones relacionadas al sistema urinario —como la presión arterial u obstrucción renal— pueden ignorar signos de daño metabólico que ya están presentes. Esto puede llevar a diagnósticos tardíos o incluso incorrectos.

En el caso específico de enfermedades nefrológicas, como la glomerulonefritis o la insuficiencia renal crónica, una persona con obesidad oculta podría no recibir tratamiento adecuado porque su peso parece

← PORTADA