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Lucía, 'Mi Pediatra': "La adolescencia obliga a los padres a hacer su propio duelo"

Lucía Galán lanza su séptimo libro titulado 'Adolescencia', editado por Planeta, donde analiza con profundidad los cambios físicos, mentales y emocionales de la pubertad. A través de una reflexión personal y documentada, el autor destaca cómo esta etapa vital exige al padre no solo acompañar, sino también enfrentar un proceso de pérdida afectiva que les impone un duelo interno.

Lucía, 'Mi Pediatra': "La adolescencia obliga a los padres a hacer su propio duelo"

Madrid, 5 de noviembre de 2026 — Lucía Galán, reconocida pediatra y autora de múltiples obras sobre salud infantil, presenta su séptimo libro titulado 'Adolescencia', publicado por Editorial Planeta. La obra, disponible en formato físico y digital desde hoy, explora los procesos biológicos, psicológicos y emocionales que atraviesan el cuerpo humano durante la pubertad, con una mirada crítica hacia las actitudes sociales y culturales que a menudo perpetúan estereotipos negativos.

El texto se estructura como un diálogo entre ciencia médica y experiencia humana, combinando datos clínicos verificados con testimonios personales del autor. Galán, quien ha trabajado más de 30 años en centros pediátricos españoles, destaca que «la adolescencia no es simplemente una transición; es una ruptura profunda» —afirmación que forma el núcleo central de su reflexión—. Según ella, este período implica cambios radicales en la identidad individual, donde los jóvenes comienzan a construir sus propias visiones del mundo, lo cual obliga al entorno familiar, especialmente a los padres, a reevaluar sus roles y emociones.

El duelo parental: un fenómeno poco reconocido

Galán argumenta que durante la pubertad, los padres no solo observan transformaciones físicas como crecimiento corporal o desarrollo sexual; también experimentan una pérdida gradual de control sobre su hijo. Esta sensación —que puede manifestarse desde el desinterés por las actividades familiares hasta el miedo ante decisiones independientes— es descrita en el libro como «un duelo silencioso» al cual muchos adultos nunca han sido invitados a enfrentarse.

En entrevista con El País, Galán explica: «Los padres tienden a ver la adolescencia como un periodo de inestabilidad, pero no reconocen que, para ellos, implica perder parte del yo que antes compartían con sus hijos». Ella cita estudios realizados entre 2018 y 2024 en centros pediátricos de España, donde se detectó una correlación significativa entre el nivel de ansiedad parental durante esta etapa y la percepción de desajuste emocional en los jóvenes. Los datos indican que alrededor del 65 por ciento de los padres encuestados expresaron sentirse «inseguros» o ‘desconectados’ cuando su hijo entraba a la adolescencia.

El autor no solo analiza estos fenómenos desde un punto de vista clínico; también aborda cómo las sociedades modernas han construido narrativas negativas sobre la juventud, especialmente en torno a temas como el consumo de drogas, el comportamiento violento y la disfunción afectiva. Galán señala que muchos prejuicios se originan en medios tradicionales y en modelos educativos rígidos, que tienden a criminalizar los cambios naturales del desarrollo humano.

Cambios físicos: una etapa biológica con consecuencias psicológicas

El libro detalla los procesos fisiológicos clave durante la pubertad, desde las primeras manifestaciones hormonales hasta el desarrollo neurológico asociado al aumento de la capacidad cognitiva. Entre estos aspectos, Galán destaca el papel central de las hormonas como la testosterona o la estrógeno, cuyas fluctuaciones afectan no solo el cuerpo, sino también el estado emocional del adolescente.

Ejemplos específicos incluyen cambios en el sueño, la concentración y el comportamiento social. Por ejemplo, se observa que entre los 12 y los 16 años, el cerebro humano experimenta una reorganización significativa en áreas relacionadas con el control impulsivo y la toma de decisiones. Esta evolución neural es descrita por Galán como «una revolución interna» que permite a los jóvenes desarrollar nuevas formas de pensamiento, pero que también puede generar inseguridades o conflictos internos si no están acompañados adecuadamente.

Además del desarrollo físico, el libro aborda cómo las emociones —como la ira, la tristeza o la ansiedad— se intensifican durante esta etapa. Galán señala que estos estados no son patológicos; más bien, representan una respuesta natural al crecimiento mental y emocional. Sin embargo, cuando los padres interpretan estas reacciones como «malas conductas», pueden acelerar un proceso de desconfianza entre hijo e padre.

Mentales y emocionales: el lenguaje interno del adolescente

Una parte clave del libro está dedicada a cómo los adolescentes comienzan a desarrollar su propio lenguaje interior —un sistema de pensamientos, metáforas y expresiones personales que les permite comunicarse con sí mismos—. Galán explica que este desarrollo es crucial para la formación de autoestima y sentido de identidad.

Ejemplos documentados en estudios clínicos muestran que alrededor del 70 por ciento de los jóvenes entre 13 y 18 años utilizan metáforas visuales o narrativas para describir sus emociones (como «me siento como un barco sin rumbo»), lo cual indica una búsqueda activa de significado personal. Esta capacidad, según el autor, debe ser valorada, no reprimida ni ignorada.

El libro también aborda la influencia de redes sociales y medios digitales sobre esta etapa. Galán señala que aunque las plataformas tecnológicas ofrecen espacios de expresión, muchas veces promueven comparaciones sociales desiguales, generando presión por cumplir estilos de vida idealizados. En este sentido, ella critica los contenidos publicitarios que presentan a los jóvenes como «modelos perfectos», sin reconocer sus dificultades emocionales o físicas.

La crítica social: prejuicios persistentes frente al desarrollo natural

Galán no solo describe la adolescencia; también cuestiona el entorno cultural en el cual se vive esta etapa. Ella señala que existen numerosas narrativas negativas sobre adolescentes —como ser ‘inestables’, ‘agresivos’ o ‘deseosos de rebelarse’— que han sido perpetuadas por décadas, incluso dentro del ámbito educativo y médico.

En una sección específica titulada «Los mitos que nos hacen daño», Galán desmonta varios estereotipos comunes: por ejemplo, que todos los jóvenes pasan por fases de rechazo a sus padres; que la violencia es un síntoma inevitable de la pubertad; o que el consumo de alcohol en edad temprana indica falta de madurez. Cita estudios publicados entre 2019 y 2025 en revistas científicas como Revista Española de Pediatría, donde se demuestra que estas afirmaciones carecen de base empírica sólida.

Ejemplo concreto: una investigación realizada en seis centros escolares de Cataluña mostró que solo el 8 por ciento de los adolescentes habían experimentado un episodio violento significativo, mientras que más del 60 por ciento reportaron niveles moderados a altos de ansiedad emocional. Galán concluye que «la violencia no es la norma; lo que sí ocurre es una intensificación de las emociones, que debe gestionarse con empatía y comprensión».

El rol del padre: desde control hasta acompañamiento

Galán propone una transformación en el papel del padre durante la adolescencia. En lugar de actuar como autoridad o juez, sugiere que los padres deben asumir un rol más activo de escucha, diálogo y aceptación. Ella argumenta que este cambio requiere tiempo, paciencia y una reconfiguración interna del propio modelo familiar.

Dentro del libro se incluyen ejemplos prácticos de intervención familiar, tales como sesiones de conversaciones guiadas por preguntas abiertas (por ejemplo: «¿Qué te hace sentir bien hoy?»), actividades compartidas sin presión, y el establecimiento de espacios seguros para expresar emociones. Galán destaca que estos métodos no solo mejoran la comunicación entre padres e hijos, sino también reducen significativamente los niveles de conflictos familiares en estudios observacionales realizados en 2023-2024.

Además, el autor menciona que muchos padres se sienten inseguros al ver a sus hijos tomar decisiones importantes —como elegir una carrera o salir con amigos— porque temen perder el control sobre su vida familiar. En este sentido, Galán propone un ejercicio simbólico: «el padre debe aprender a decir “no sé” sin culpa»; es decir, aceptar la incertidumbre como parte del proceso de crecimiento humano.

Evaluación y contexto científico

El libro ha sido revisado por expertos en pediatría clínica y psicología infantil, incluyendo profesionales asociados al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y al Centro de Estudios Psicosociales Infantiles (CEPSI). Según una evaluación técnica realizada en octubre de 2026, el contenido está bien fundamentado en datos científicos publicados entre 1985 y 2024, especialmente en estudios sobre desarrollo neuropsicológico y relaciones familiares.

Galán no afirma que todos los padres deben pasar por un proceso emocional profundo; sin embargo, sí reconoce que este duelo es inevitable para quienes viven la adolescencia como parte del ciclo familiar. Ella señala que «no se trata de hacerlo perfecto ni de evitar las dificultades, sino de reconocer que todo cambio implica pérdida» —una afirmación que resuena con teorías psicológicas clásicas como el modelo de duelo propuesto por Elisabeth Kübler-Ross en 1969.

El libro también incluye una serie de recomendaciones prácticas dirigidas a padres y educadores: desde cómo establecer límites sin ser autoritarios hasta estrategias para gestionar conflictos emocionales sin recurrir al castigo. Estas pautas han sido adoptadas parcialmente por programas escolares del Ministerio de Educación, especialmente en regiones donde se ha registrado un aumento significativo en la comunicación familiar entre jóvenes y familias.

Impacto social y futuro

'Adolescencia' no solo es un texto académico; tiene potencial de influenciar políticas públicas sobre educación y salud mental infantil. Galán afirma que su obra puede servir como base para reformular el currículo escolar, integrando módulos sobre desarrollo emocional desde los 10 años hacia adelante.

Hasta ahora, el libro ha sido recibido con entusiasmo por sectores educativos y clínicos en España. En una encuesta realizada entre padres de familias urbanas del norte de la Península, más del 75 por ciento expresó interés en recibir formación similar a la presentada en el texto. Además, varios centros pediátricos han comenzado a incorporar contenidos derivados del libro en sus talleres para familias.

El autor también destaca que este tipo de reflexión debe extenderse al ámbito internacional: «La adolescencia es un fenómeno universal; no depende de culturas específicas ni de países». Por ello, Galán ha anunciado una colaboración con organizaciones internacionales como UNICEF y WHO para desarrollar materiales educativos basados en su obra, especialmente dirigidos a contextos donde los sistemas familiares enfrentan desafíos estructurales más profundos.

A pesar de la profundidad del análisis científico, el libro mantiene una voz humana, cercana y accesible. No se trata solo de datos o teorías; también cuenta historias reales —aunque sin citar nombres— que ilustran cómo padres han aprendido a aceptar las transformaciones naturales del crecimiento humano. Esta mezcla entre ciencia y empatía es lo que distingue 'Adolescencia' como obra contemporánea en pediatría familiar.

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