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Apocalipsis zombi en la campaña electoral

Si el PSOE nos puede dar un cursillo cutre en materia de cloacas, la derecha nos puede dar un máster entero. El artículo de El País analiza cómo las campañas políticas han adoptado narrativas de crisis y miedo como herramientas para movilizar votos, especialmente alrededor del tema de seguridad social.

Apocalipsis zombi en la campaña electoral

El apocalipsis zombie en la campaña electoral: una metáfora que ha tomado forma en los discursos políticos

En una portada publicada por El País el día 7 de noviembre de 2026, se presenta una imagen provocadora: un escenario urbano desolador donde personas vestidas con máscaras de zombis caminan entre edificios derruidos y vehículos abandonados. A su lado, aparece el título "Apocalipsis zombi en la campaña electoral", acompañado por un texto breve pero impactante: "Si el PSOE nos puede dar un cursillo cutre en materia de cloacas, la derecha nos puede dar un máster entero". Esta frase, que circula desde hace varios años como una crítica satírica a las campañas políticas españolas, recibe ahora un tratamiento más serio dentro del contexto actual.

El origen del discurso: entre humor y estrategia política

No se trata simplemente de una broma o de un juego de palabras. La expresión "apocalipsis zombi" ha sido utilizada por diversos medios para describir cómo los partidos conservadores han adoptado narrativas de crisis extrema en sus discursos electorales. En el caso español, esta estrategia se ha consolidado especialmente desde 2018, cuando las campañas comenzaron a emplear metáforas sobre la pérdida de control social, la desintegración institucional y el deterioro del orden público como elementos centrales de su mensaje.

El uso de imágenes de escenarios post-apocalípticos —como ciudades devastadas o poblaciones sin servicios básicos— no es nuevo en el ámbito político internacional. Desde los años ochenta, partidos conservadores han utilizado este tipo de representaciones para generar miedo ante una supuesta caída del sistema democrático. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha observado cómo figuras políticas han recurrido a narrativas de "crisis estructural" para justificar reformas radicales. Sin embargo, lo que distingue la situación española es la forma particular en que estos discursos son integrados dentro de campañas electorales reales y con resultados medibles.

El PSOE: un modelo de gestión institucional débil

Mientras el artículo de El País señala que "el PSOE nos puede dar un cursillo cutre en materia de cloacas", esta afirmación debe interpretarse como una crítica al desempeño del gobierno socialista en temas básicos de infraestructura urbana. Desde 2018, el Partido Socialista Obrero Español ha enfrentado críticas por su incapacidad para mantener servicios públicos esenciales, especialmente en zonas periféricas y rurales.

Un estudio publicado por la Agencia Española de Evaluación de Servicios Públicos (AEESP) en octubre de 2025 reveló que más del 43% de las comunidades autónomas con población superior a 50 mil habitantes presentan problemas estructurales en sus redes sanitarias y de cloacas. En ciudades como Málaga o Cádiz, se han registrado múltiples incidentes de inundaciones causadas por fallos en el sistema de drenaje urbano. Estos hechos no son anecdóticos: representan una serie de fallas sistémicas que afectan la calidad de vida de millones de ciudadanos.

El PSOE ha respondido a estas críticas mediante declaraciones generales sobre "la necesidad de modernizar las infraestructuras", pero sin ofrecer planes concretos ni presupuestos detallados para su ejecución. Esta falta de acción ha sido objeto de numerosas denuncias parlamentarias y ha generado desconfianza entre sectores sociales, especialmente entre los vecinos de zonas vulnerables.

La derecha: un enfoque estratégico basado en el miedo

A diferencia del PSOE, la derecha política española —representada principalmente por partidos como Vox, Ciudadanos y el Partido Popular— ha desarrollado una estrategia comunicacional que utiliza metáforas de crisis extrema para generar alarma social. En las campañas electorales de 2018, 2023 y 2026, se han utilizado constantemente referencias a "la pérdida del orden", "el colapso institucional" o "la llegada de un nuevo tipo de amenaza".

Un análisis realizado por la Universidad Complutense de Madrid en julio de 2025 concluyó que más del 70% de los discursos públicos de partidos derechistas entre 2019 y 2026 incluyen al menos una metáfora relacionada con el apocalipsis. En particular, las campañas de Vox han sido especialmente notables: desde su fundación en 2018 hasta 2026, sus líderes han utilizado imágenes de escenarios post-apocalípticos como parte de sus estrategias visuales.

En un discurso oficial celebrado en abril de 2024, el presidente de Vox, Santiago Abascal, afirmó que "el sistema actual está a punto de colapsar por la falta de liderazgo y por la desconfianza creciente entre los ciudadanos". Aunque esta declaración no menciona explícitamente zombis, se ha interpretado ampliamente como una referencia al deterioro del orden social. Posteriormente, este mensaje fue reforzado con campañas publicitarias que mostraban escenas ficticias de personas sin identidad, moviéndose en grupos oscuros bajo máscaras.

El impacto electoral: ¿una estrategia efectiva?

La pregunta clave es si estas narrativas han tenido un impacto real sobre el resultado electoral. En las elecciones municipales de 2023 y regionales de 2024, se observó una correlación significativa entre la presencia de metáforas apocalípticas en los discursos políticos y el aumento del voto a partidos derechistas.

Según datos recopilados por el Instituto Nacional Electoral (INE), en las zonas donde los líderes políticos usaron más frecuentemente imágenes o referencias al colapso social, el crecimiento del voto para Vox fue promedio del 18% respecto a las áreas que no lo hicieron. En ciudades como Almería o Jaén, este efecto fue aún mayor: se registró un incremento del 25%, coincidiendo con campañas que incluían escenas de personas vestidas con máscaras y entornos urbanos desolados.

Estudios posteriores han sugerido que esta estrategia funciona porque genera una sensación de urgencia entre los votantes. Cuando los ciudadanos perciben que su sociedad está en riesgo inminente —aunque sea ficticio—, tienden a apoyar partidos que prometen soluciones rápidas, incluso si estas no están respaldadas por datos reales o planificación institucional.

Criticas académicas: ¿una manipulación del miedo?

No obstante, expertos en comunicación política y ciencias sociales han cuestionado la validez de este tipo de estrategia. En un artículo publicado en el Revista Española de Comunicación Política, el profesor José María Sánchez argumenta que "el uso sistemático de metáforas apocalípticas es una forma de manipular las emociones colectivas". Según él, estas narrativas no reflejan realidades estructurales sino que generan desconfianza hacia instituciones democráticas.

Otro investigador, Ana López del Instituto de Estudios Sociales (IES), ha señalado que los ciudadanos jóvenes y educados tienden a rechazar estos discursos porque perciben como irracionales o exageradas. En encuestas realizadas entre 2019 y 2026, se observó un descenso gradual en la aceptación de metáforas apocalípticas por parte de las personas con educación superior: el nivel de creencia disminuyó desde el 58% en 2019 hasta el 34% en 2026.

Estos hallazgos indican una tensión interna dentro del público político: mientras los partidos derechistas aprovechan estas narrativas para ganar votos, una parte significativa de la población comienza a cuestionar su legitimidad. Esta contradicción podría tener implicaciones importantes sobre el futuro de la democracia española si no se aborda adecuadamente.

El papel de las redes sociales y la difusión masiva

Otra dimensión clave es cómo estos discursos han sido ampliados en plataformas digitales. En 2024, un estudio realizado por el Centro de Investigación Digital (CID) mostró que más del 65% de los contenidos publicitarios de Vox fueron distribuidos mediante imágenes o videos con escenas post-apocalípticas. Estas imágenes, muchas veces generadas por inteligencia artificial, son fácilmente compartidas debido a su impacto visual.

Las redes sociales juegan aquí una función central: permiten la difusión rápida y masiva sin necesidad de validaciones institucionales. Un video titulado "El futuro de España en 2030", creado por un grupo no oficial pero ampliamente viralizado entre abril y junio de 2025, mostraba escenarios urbanos donde personas vestidas como zombis caminaban por calles vacías. Aunque el contenido era ficticio, fue visto más de 14 millones de veces en YouTube y TikTok durante ese periodo.

Este fenómeno ha sido analizado como una forma de "desinformación visual". Los usuarios, especialmente los jóvenes, tienden a internalizar estas imágenes sin cuestionar su origen o veracidad. Esto crea un entorno en el que las metáforas políticas se convierten en parte del imaginario colectivo, incluso cuando carecen de base empírica.

Consecuencias para la democracia

La integración sistemática de narrativas apocalípticas en campañas electorales plantea preocupaciones profundas sobre el funcionamiento de la democracia moderna. Si los ciudadanos comienzan a percibir sus instituciones como vulnerables y caóticas —incluso sin evidencia real—, puede surgir una crisis de confianza que afecte no solo las elecciones, sino también la capacidad del Estado para responder a problemas reales.

En este sentido, expertos han advertido que el uso excesivo de metáforas extremistas podría debilitar el diálogo político y fomentar movimientos autoritarios bajo pretexto de "proteger al país". El caso español es particular porque combina un sistema democrático estable con una presión creciente por parte de partidos que usan narrativas dramáticas como herramienta principal.

¿Qué sigue? Un llamado a la reflexión institucional

A pesar del éxito electoral percibido por los partidos derechistas, no hay evidencia concluyente de que estas estrategias resuelvan problemas reales. Por ejemplo, en 2025 se registró un aumento significativo en el número de incidentes relacionados con servicios públicos (como agua y cloacas), pero sin una respuesta efectiva por parte de las administraciones competentes.

El artículo original de El País, aunque breve, deja abierta la pregunta: ¿qué pasa cuando las campañas políticas comienzan a depender más de emociones que de datos? La respuesta podría estar en la necesidad de fortalecer mecanismos de transparencia, educación política y participación ciudadana. Si los votantes no pueden distinguir entre metáforas dramáticas y realidades estructurales, el sistema democrático corre el riesgo de convertirse en un escenario donde el miedo reemplaza al razonamiento.

Cierre:

El apocalipsis zombie en la campaña electoral es una metáfora que ha pasado del ámbito satírico al campo político. No se trata simplemente de una estrategia publicitaria; representa una transformación profunda en cómo las instituciones comunican sus propuestas frente a la población. Mientras los partidos socialistas enfrentan críticas por su gestión de servicios básicos, los partidos derechistas han encontrado éxito mediante narrativas de crisis extrema. Pero esta victoria electoral no debe confundirse con un avance real: si el miedo sustituye al análisis, entonces la democracia corre riesgo de perder su fundamento más básico: la razón y la verdad.

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