La emergencia del finfluer
Así como se pasan de generación en generación los secretos para encender con pericia el fuego del asado o la receta de una pasta frola, todo argentino aprende, como quien aprende los rudimentos básicos de la supervivencia, que debe proteger su dinero. En un contexto económico históricamente azotado por inflaciones crónicas y altas tasas de incertidumbre, las familias han desarrollado hábitos de ahorro que reflejan una necesidad básica: mantener el valor adquisitivo frente al desplome constante del peso argentina.
Desde hace décadas, la clase media ha adoptado estrategias pragmáticas para preservar sus recursos económicos. La opción más común es convertir cada peso extra en dólares —una medida que se convirtió casi universal— o, en casos menos frecuentes, invertir en bienes inmuebles como ladrillos, es decir, comprar propiedades. Este comportamiento no solo responde a la inflación, sino también a un profundo malestar social derivado de salarios estancados y una economía que apenas permite mantener el nivel de vida básico.
El surgimiento del contenido financiero digital
En los últimos años, las nuevas generaciones han mostrado un interés creciente por alternativas más sofisticadas para gestionar sus finanzas personales. En este contexto, las redes sociales se han convertido en espacios clave donde jóvenes creadores ofrecen contenidos sobre inversión, gestión patrimonial o estrategias para multiplicar lo escaso. Este fenómeno ha dado lugar al auge de los 'finfluencers', personas que prometen transformar la forma en que el ciudadano argentino percibe su relación con el dinero.
La variedad dentro del segmento es amplia: desde divulgadores profesionales con formación académica en ciencias económicas o carreras afines —conocidos como "knowledge creators"— hasta asesores que operan bajo máscaras comerciales y gurús que prometen trucos rápidos para convertirse en millonarios. El último grupo, conocido popularmente como el fenómeno "masivo bro", ha ganado notoriedad principalmente en plataformas como TikTok. Este término fue acuñado por Matías Cardozo, un creador de contenido que graba videos desde Dubái.
Cardozo maneja autos de lujo y lleva relojes destellantes en la muñeca. En sus publicaciones, asegura que entrena mucho, duerme poco y vende cursos bajo el lema: "Deja de ser una perrita y conviértete en un hombre-gorila". Esta expresión se ha convertido en un símbolo del movimiento, representando una transformación radical —de pasividad a acción— para alcanzar éxito financiero. Aunque no hay evidencia formal sobre su formación académica o experiencia profesional directamente vinculada al ámbito financiero, los contenidos que produce han sido ampliamente compartidos entre jóvenes argentinos.
El universo digital de las inversiones
Al ingresar a estos perfiles, el usuario se encuentra con un ecosistema heterogéneo y complejo: desde explicaciones teóricas básicas sobre cómo ordenar sus cuentas personales hasta recomendaciones prácticas para acceder a activos como fondos comunes, bonos, acciones o criptomonedas. En algunos casos, incluso aparecen listados detallados de productos cotidianos —como latas de atún en conserva— que los creadores presentan como instrumentos de inversión.
Ramiro Marra, considerado uno de los primeros finfluencers en Argentina, fue parte de la sociedad de bolsa Bull Market y exlegislador del partido de Javier Milei. En julio de 2023, declaró públicamente sobre el rendimiento obtenido con una lata de atún: "Es un producto chico, no tiene fecha de vencimiento cercana y en unos meses ya le saqué un 40% (de rendimiento)".
Este dato se refiere a una situación específica que ocurrió durante ese periodo, cuando la inflación galopaba por encima del 15%. Sin embargo, según registros oficiales, al finalizar el año 2023, el rendimiento acumulado fue de 211,4%, lo cual representa una cifra extremadamente alta para un bien cotidiano como el atún. Esta afirmación ha sido objeto de críticas por parte de expertos económicos, quienes señalan que no existe evidencia documentada sobre cómo se calculó dicho retorno o si los datos fueron verificados en condiciones reales.
La influencia económica y las tasas inflacionarias
Agustín Natoli, asesor detrás del canal de YouTube Joven Inversor, número uno en Argentina sobre inversiones con más de un millón de suscriptores, explica que la crisis financiera histórica es una de las principales razones para el auge de estos perfiles. "En Argentina el dinero se te escurría de las manos", afirma Natoli. "Todo el mundo se metió en internet para ver qué alternativas tenía para conservar su poder adquisitivo".
Aunque este fenómeno ha disminuido ligeramente en los últimos meses, persisten tasas inflacionarias altísimas. En 2026, durante los primeros nueve meses del año, la inflación acumulada alcanzó un 23,6% y se estima que cierre alrededor del 30%. Este nivel está por encima del promedio global y representa una presión constante sobre las familias argentinas, quienes deben tomar decisiones financieras cada vez más complejas sin acceso a formaciones académicas adecuadas.
El propio presidente de Argentina, Javier Milei, ha impulsado el interés hacia herramientas tecnológicas disruptivas en materia financiera. Desde su cuenta oficial en X (antigua Twitter), anunció en febrero de 2025 un proyecto llamado $Libra, una criptomoneda que buscaba ser lanzada como alternativa al sistema bancario tradicional. El anuncio generó fuertes reacciones y derivó en investigaciones judiciales por posibles fraudes o manipulación del mercado.
La democratización del acceso a finanzas digitales
Lara López Calvo, economista magíster en finanzas con más de un millón de seguidores en Instagram, señala que el crecimiento de los finfluencers se debe parcialmente a la transformación del ecosistema fintech argentino. "Lo que pasó en los últimos cinco años es una revolución", dice. Hoy, las personas pueden acceder a herramientas financieras —como cuentas de inversión, plataformas de gestión o aplicaciones para presupuestos— que antes solo estaban disponibles para quienes tenían grandes recursos económicos.
Este acceso ha sido facilitado por tecnologías digitales que permiten operar desde dispositivos móviles y con costos reducidos. Sin embargo, no todos tienen el conocimiento necesario para usar estas herramientas de forma responsable. Algunos expertos argumentan que esta democratización del acceso se asocia directamente al aumento del endeudamiento en plataformas digitales, especialmente entre jóvenes y mujeres, cuyas condiciones socioeconómicas limitan su capacidad de toma de decisiones financieras informadas.
El vacío educativo financiero
La educación formal en Argentina no incluye una enseñanza sistemática sobre finanzas personales ni gestión patrimonial. Aunque existen iniciativas puntuales —como programas escolares o talleres comunitarios—, estas son escasas y fragmentarias. En este contexto, las redes sociales han ocupado el espacio que antes era cubierto por la formación académica.
Sabrina Castelli, contable y licenciada en administración, lidera un proyecto llamado Mujer Financiera, enfocado especialmente a mujeres que enfrentan desafíos estructurales como una carga desproporcionada de tareas domésticas y de cuidado familiar. Para ella, "el gran desafío es hacer que invertir sea algo realmente posible y sostenible dentro de las vidas de las mujeres".
La política gubernamental frente al finfluer
El Gobierno argentino ha adoptado una postura activa para fomentar la inversión personal como herramienta para reactivar el sistema bancario y ampliar el crédito disponible en el mercado. En este sentido, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó públicamente: "Tener los dólares debajo del colchón es un muy mal negocio".
Cuando se refiere a esta declaración, Caputo está promoviendo una amnistía fiscal que permite a las personas llevar sus ahorros no declarados a cuentas bancarias sin enfrentar sanciones. Esta iniciativa busca desbloquear un trauma colectivo derivado de la dificultad para proyectar a largo plazo y de una profunda desconfianza en instituciones financieras alimentada por experiencias negativas pasadas.
El objetivo oficial es que los argentinos dejen de atesorar rollitos de billetes en sus casas —una práctica común durante décadas— y comiencen a depositar sus recursos en entidades formales, con el fin de fortalecer el sistema financiero nacional. Sin embargo, este proceso se ha visto potenciado por los finfluencers, quienes, aunque algunos ofrecen información valiosa o bien fundamentada, otros también promueven estrategias que pueden ser engañosas o no verificables.
Cuál es la realidad del contenido financiero digital
Es importante destacar que, mientras existen creadores que proporcionan contenidos educativos sobre inversiones básicas —como cómo calcular intereses compuestos o entender las diferencias entre fondos y bonos—, muchos de estos perfiles operan bajo modelos comerciales claros. Su objetivo principal no es informar sino vender cursos, productos o servicios financieros a través de algoritmos diseñados para maximizar el engagement.
No hay evidencia oficial ni estudios académicos que respalden afirmaciones como "el atún en conserva generó un 40% de rendimiento" o que los métodos promovidos por Matías Cardozo sean aplicables a la mayoría de personas. Los datos presentados carecen de metodología clara, verificación empírica y contexto económico real. Además, las plataformas digitales no tienen mecanismos estandarizados para evaluar la credibilidad de sus creadores, lo cual aumenta el riesgo de exposición a información errónea.
En este sentido, expertos económicos advierten sobre una tendencia preocupante: cuando las personas enfrentan escasez económica, tienden a confiar más en mensajes emocionales que en análisis rigurosos. La promesa de transformación rápida —como convertirse en "hombre-gorila"— resuena fuertemente con quienes buscan soluciones rápidas y sencillas frente al desorden económico cotidiano.
A pesar del potencial positivo de democratizar el acceso a herramientas financieras digitales, la ausencia de formaciones académicas sólidas y la falta de regulación adecuada crean un entorno vulnerable para los usuarios. Los finfluencers no son necesariamente expertos ni tienen responsabilidades éticas o profesionales que garanticen la veracidad de sus afirmaciones.
En conclusión, aunque el fenómeno de los 'finfluencers' en Argentina refleja una respuesta real ante las dificultades económicas —y muestra cómo la tecnología está redefiniendo el rol del ciudadano frente al dinero— también evidencia brechas importantes entre conocimiento técnico, educación financiera formal y la oferta digital actual. El camino hacia una economía más resiliente requiere no solo innovación tecnológica sino también un sistema educativo robusto y políticas públicas que promuevan la alfabetización financiera como parte integral del desarrollo social.